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Trasplante de mantenimiento
En el trasplante de mantenimiento, el objetivo a conseguir es el de proveer a
nuestro Bonsai de un suelo nuevo, poroso y rico en sustancias nutritivas.
Una vez formada la copa y el cepellón, un Bonsai puede agotar la tierra de su
maceta en dos años; los cientos de hojas de su parte aérea están demandando
alimento y agua a las raíces continuamente, por lo que éstas crecen muy
rápidamente.
Por eso, en un Bonsai adulto, la fecha de trasplante es importantísima; ya no basta
con efectuarlo a principio de primavera en general, sino que debemos hacerlo al
comienzo de la primavera para ese árbol en concreto.
La señal para el trasplante nos la dan las yemas: si comienzan a hincharse y
cambiar de color hacia el verde o rojo, es el momento; si ya tiene un par de hojas,
aunque no estén desarrolladas plenamente, es demasiado tarde. Si trasplantamos
muy tarde, las raíces (algunas cortadas, y otras estresadas por él cambio de medio
no serán capaces de proveer de agua tan rápidamente como es necesario a las
hojas, con lo que el árbol puede deshidratarse e incluso morir.
Si trasplantamos demasiado pronto, una helada tardía puede dañar seriamente a la
planta. El corte de raíces ya no es ahora tan importante, por lo que éste se limita a
un saneamiento de las raíces en general, quitando las más gruesas, las podridas,
las enredadas, etc., pero sólo cortaremos las puntas de las mismas, hasta un tercio
del cepellón original. Los dos tercios restantes se limpiarán de tierra, y
cuidadosamente iremos rellenándolos de tierra y esparciéndolos alrededor de la
maceta. No debe quedar ninguna raíz en contacto directo con el aire, y por ello nos
ayudaremos de un palillo para ir introduciendo tierra nueva en el cepellón.
La mezcla de tierra también es muy importante: la gran densidad de las raíces en el
cepellón exige que el suelo no sea demasiado compacto, por lo que limitaremos la
cantidad de arcilla al mínimo posible, sustituyéndola por arena de río, de manera
que el drenaje sea perfecto. Cuando una vez trasplantado él árbol lo reguemos, el
agua debe absorberse rápidamente.
Trasplante de Mantenimiento
Son sólo las raíces más jóvenes y finas las que trabajan para alimentar al árbol y
éstas, al igual que las ramas, se activan y estimulan mediante la poda.
Un árbol en una maceta no necesita de raíces gruesas para proporcionarle
estabilidad, tal y como las necesitan los árboles creciendo en el suelo, y cuando se
podan estas raíces, el árbol reacciona emitiendo gran cantidad de raíces jóvenes y
finas. Los resultados pueden observarse en la copa, con un crecimiento sano y
vigoroso. En vez de una maceta llena de raíces viejas y poco útiles, las renovamos
con raíces que son muy útiles y necesarias para el
Así, la poda de raíces es necesaria en los Bonsai, y tal como cada año que pasa
éstos adquieren las características de vejez que buscamos, simultáneamente les
proporcionamos un sistema de raíces jóvenes que convierten a los Bonsai en el ser
vivo más cercano a la inmortalidad.
Además, con la poda de raíces tenemos la oportunidad de estudiar el cepellón en
busca de alguna raíz podrida o enferma.
Otra razón que hace necesario el trasplante es que mientras más llena de raíces va
quedando la maceta, la porosidad de la tierra disminuye y, consecuentemente,
también la circulación de aire y agua, con lo que nuestro Bonsai no podrá vivir sano
mucho tiempo más.
El trasplantado es una operación que nos veremos obligados a efectuar muchas
veces a lo largo de la vida de un Bonsai, por lo que podemos dividir esta técnica en
tres variedades, dependiendo de la edad del árbol que tengamos entre manos o
dependiendo de como lo obtengamos:
A la mayoría de los árboles no les gusta ser molestados en su medio habitual de
crecimiento. Por esta razón, procuraremos trasplantar sólo cuando sea imperativa la
necesidad de hacerlo.
Así, si nuestro Bonsai ha sido trasplantado el año árbol. Pasado, no necesitará de
un nuevo trasplante hasta dentro de dos años, si es de una especie de hoja caduca,
o hasta dentro de cuatro años si se trata de una especie de hoja perenne.
Por supuesto, si el árbol tiene algún problema de crecimiento radicular, tal como
podredumbre de raíces, debemos trasplantarlo inmediatamente.
Algunos árboles, sin embargo, pueden necesitar de un trasplantado más frecuente,
bien sea por su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a
crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede
necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.
Aquí solo trataremos el trasplante de mantenimiento, en otra sección (mas
avanzados) se tratará el resto de trasplantes.
éstas, al igual que las ramas, se activan y estimulan mediante la poda.
Un árbol en una maceta no necesita de raíces gruesas para proporcionarle
estabilidad, tal y como las necesitan los árboles creciendo en el suelo, y cuando se
podan estas raíces, el árbol reacciona emitiendo gran cantidad de raíces jóvenes y
finas. Los resultados pueden observarse en la copa, con un crecimiento sano y
vigoroso. En vez de una maceta llena de raíces viejas y poco útiles, las renovamos
con raíces que son muy útiles y necesarias para el
Así, la poda de raíces es necesaria en los Bonsai, y tal como cada año que pasa
éstos adquieren las características de vejez que buscamos, simultáneamente les
proporcionamos un sistema de raíces jóvenes que convierten a los Bonsai en el ser
vivo más cercano a la inmortalidad.
Además, con la poda de raíces tenemos la oportunidad de estudiar el cepellón en
busca de alguna raíz podrida o enferma.
Otra razón que hace necesario el trasplante es que mientras más llena de raíces va
quedando la maceta, la porosidad de la tierra disminuye y, consecuentemente,
también la circulación de aire y agua, con lo que nuestro Bonsai no podrá vivir sano
mucho tiempo más.
El trasplantado es una operación que nos veremos obligados a efectuar muchas
veces a lo largo de la vida de un Bonsai, por lo que podemos dividir esta técnica en
tres variedades, dependiendo de la edad del árbol que tengamos entre manos o
dependiendo de como lo obtengamos:
A la mayoría de los árboles no les gusta ser molestados en su medio habitual de
crecimiento. Por esta razón, procuraremos trasplantar sólo cuando sea imperativa la
necesidad de hacerlo.
Así, si nuestro Bonsai ha sido trasplantado el año árbol. Pasado, no necesitará de
un nuevo trasplante hasta dentro de dos años, si es de una especie de hoja caduca,
o hasta dentro de cuatro años si se trata de una especie de hoja perenne.
Por supuesto, si el árbol tiene algún problema de crecimiento radicular, tal como
podredumbre de raíces, debemos trasplantarlo inmediatamente.
Algunos árboles, sin embargo, pueden necesitar de un trasplantado más frecuente,
bien sea por su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a
crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede
necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.
Aquí solo trataremos el trasplante de mantenimiento, en otra sección (mas
avanzados) se tratará el resto de trasplantes.
Trasplante de Establecimiento
Las raíces de todos los árboles crecen para encontrar el agua y los nutrientes que leson tan necesarios para la vida. Así pues, cuando un árbol crece en una maceta, las
raíces van creciendo hasta ocupar la totalidad del espacio limitado. Al mismo
tiempo la tierra se va desgastando y pierde la facultad de proporcionar los nutrientes que el árbol necesita. Si levantamos el árbol de la maceta veremos que
las raíces forman un ovillo espeso y enredado. Este será pues el momento de
trasplantar si deseamos mantener la salud del árbol, o bien deberemos plantarlo en
una maceta mayor o en el suelo.
Son sólo las raíces más jóvenes y finas las que trabajan para alimentar al árbol y
éstas, al igual que las ramas, se activan y estimulan mediante la poda. Un árbol en
una maceta no necesita de raíces gruesas para proporcionarle estabilidad, tal y
como as necesitan los árboles creciendo en el suelo, y cuando se podan estas
raíces, el árbol reacciona emitiendo gran cantidad de raíces jóvenes y finas. Los
resultados pueden observarse en la copa, con un crecimiento sano y vigoroso. En
vez de una maceta llena de raíces viejas y poco útiles, las renovamos con raíces
que son muy útiles y necesarias para el árbol.
Así, la poda de raíces es necesaria en los Bonsai, y tal como cada año que pasa
éstos adquieren las características de vejez que buscamos, simultáneamente les
proporcionamos un sistema de raíces jóvenes que convierten a los Bonsai en el ser
vivo más cercano a la inmortalidad.
Además, con la poda de raíces tenemos la oportunidad de estudiar el cepellón en
busca de alguna raíz podrida o enferma.
Otra razón que hace necesario el trasplante es que mientras más llena de raíces va
quedando la maceta, la porosidad de la tierra disminuye y, consecuentemente,
también la circulación de aire y agua, con lo que nuestro Bonsai no podrá vivir sano
mucho tiempo más.
El trasplantado es una operación que nos veremos obligados a efectuar muchas
veces a lo largo de la vida de un Bonsai, por lo que podemos dividir esta técnica en
tres variedades, dependiendo de la edad del árbol que tengamos entre manos:
A la mayoría de los árboles no les gusta ser molestados en su medio habitual de
crecimiento. Por esta razón, procuraremos trasplantar sólo cuando sea imperativa la
necesidad de hacerlo.
Así, si nuestro Bonsai ha sido trasplantado el año pasado, no necesitará de un
nuevo trasplante hasta dentro de dos años, si es de una especie de hoja caduca, o
hasta dentro de cuatro años si se trata de una especie de hoja perenne.
Por supuesto, si el árbol tiene algún problema de crecimiento radicular, tal como
podredumbre de raíces, debemos trasplantarlo inmediatamente.
Algunos árboles, sin embargo, pueden necesitar de un trasplantado más frecuente,
bien sea por su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a
crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede
necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.
Aquí solo trataremos el trasplante de establecimiento, en otras secciones se trata el
resto de trasplantes.
Si graduamos la edad de un Bonsai por los años de cultivo como tal (niño, joven,
adulto, anciano), el trasplante de establecimiento corresponde a un árbol de edad
joven.
Se efectuó ya hace dos o tres años el trasplante de creación, y ahora la copa está
casi formada. Mediante el trasplantado que ahora nos ocupa, vamos a hacer posible
que las raíces puedan mantener la creciente densidad de la parte aérea del árbol.
En esos dos o tres años en que las raíces han crecido libremente, y si hemos
seguido un correcto programa de abonado y riego, nuestro casi Bonsai habrá
emitido durante el primer año una gran cantidad de raicillas, de las que ahora debe
estar totalmente llena la maceta.
Algunas de ellas serán ya demasiado gruesas, y quizá algunas de las más cercanas
a la capa de drenaje estén podridas.
Estamos al final de invierno o principio de primavera, y al igual que en el trasplante
de creación, trabajaremos a raíz desnuda. Para limpiar la tierra, utilizaremos agua a
presión, de modo que dañemos el mínimo de raíces posibles.
Es frecuente también que en el trasplante de creación no cortáramos
suficientemente la raíz pivotante, para mayor seguridad. Ahora debemos hacerlo,
puesto que el tronco debe tener suficientes raíces laterales. Este es también el
momento en que podemos plantar nuestro árbol en una maceta de Bonsai.
Así como hace dos años lo más importante era establecer las dimensiones de la
base del futuro cepellón de raíces, ahora nuestra atención debe fijarse en la
dirección en la que crecen y en el vigor con que lo hacen. Algunas de ellas serán
más fuertes que las demás, y cortaremos de modo que todas ellas se igualen en
fuerza: no cortaremos las muy finas, y acortaremos más las gruesas que las de
tamaño medio.
Probablemente, debido al rápido crecimiento de las raíces, el cepellón esté
completamente enmarañado. Puesto que se tratará de raíces finas, muy sensibles
al contacto con un material duro, como hierro o madera, ahora son nuestros dedos
los que realizarán el desenmarañado.
Sobre una superficie lisa, las iremos extendiendo en longitud. Para evitar que se
sequen, las pulverizaremos frecuentemente con agua.
Seguidamente, con unas tijeras muy afiladas, las recortaremos de acuerdo con su
calibre, hasta que queden totalmente desenredadas, tanto ahora como en su futuro
crecimiento
Transplantes de Creacion
Las raíces de todos los árboles crecen para encontrar el agua y los nutrientes que leson tan necesarios para la vida. Así pues, cuando un árbol crece en una maceta, las raíces van creciendo hasta ocupar la totalidad del espacio limitado. Al mismo
tiempo la tierra se va desgastando y pierde la facultad de proporcionar los
nutrientes que el árbol necesita. Si levantamos el árbol de la maceta veremos que
las raíces forman un ovillo espeso y enredado. Este será pues el momento de
trasplantar si deseamos mantener la salud del árbol, o bien deberemos plantarlo en
una maceta mayor o en el suelo.
Son sólo las raíces más jóvenes y finas las que trabajan para alimentar al árbol y
éstas, al igual que las ramas, se activan y estimulan mediante la poda.
gruesas para proporcionarle estabilidad, tal y como las necesitan los árboles
creciendo en el suelo, y cuando se podan estas raíces, el árbol reacciona
Un árbol en una maceta no necesita de raíces emitiendo gran cantidad de raíces
jóvenes y finas. Los resultados pueden observarse en la copa, con un crecimiento
sano y vigoroso. En vez de una maceta llena de raíces viejas y poco útiles, las
renovamos con raíces que son muy útiles y necesarias para el árbol.
Así, la poda de raíces es necesaria en los Bonsai, y tal como cada año que pasa
éstos adquieren las características de vejez que buscamos, simultáneamente les
proporcionamos un sistema de raíces jóvenes que convierten a los Bonsai en el ser
vivo más cercano a la inmortalidad.
Además, con la poda de raíces tenemos la oportunidad de estudiar el cepellón en
busca de alguna raíz podrida o enferma.
Otra razón que hace necesario el trasplante es que mientras más llena de raíces va
quedando la maceta, la porosidad de la tierra disminuye y, consecuentemente,
también la circulación de aire y agua, con lo que nuestro Bonsai no podrá vivir sano
mucho tiempo más.
El trasplantado es una operación que nos veremos obligados a efectuar muchas
veces a lo largo de la vida de un Bonsai, por lo que podemos dividir esta técnica en
tres variedades, dependiendo de la edad del árbol que tengamos entre manos:
A la mayoría de los árboles no les gusta ser molestados en su medio habitual de
crecimiento. Por esta razón, procuraremos trasplantar sólo cuando sea imperativa la
necesidad de hacerlo.
Así, si nuestro Bonsai ha sido trasplantado el año pasado, no necesitará de un
nuevo trasplante hasta dentro de dos años, si es de una especie de hoja caduca, o
hasta dentro de cuatro años si se trata de una especie de hoja perenne.
Por supuesto, si el árbol tiene algún problema de crecimiento radicular, tal como
podredumbre de raíces, debemos trasplantarlo inmediatamente.
Algunos árboles, sin embargo, pueden necesitar de un trasplantado más frecuente,
bien sea por su rapidez natural de crecimiento, o bien porque estemos forzándolo a
crecer mediante un programa intensivo de abonado. El sauce, por ejemplo, puede
necesitar un cambio de suelo, incluso dos veces al año.
Aquí solo trataremos el trasplante de creación, en otras secciones se trata el resto
de trasplantes.
Es necesario en aquellos casos en que las raíces que posee el árbol en el momento
de su obtención son demasiado viejas y gruesas, o están excesivamente
enmarañadas.
Generalmente es siempre necesario con ejemplares recuperados procedentes de
vivero; en casos excepcionales, un Bonsai muy viejo necesitará también de este
tipo de poda de raíz. Como su nombre indica, vamos a sentar las bases de
crecimiento del futuro cepellón de raíces, y por ello debemos seguir las siguientes
normas:
- Favoreceremos el crecimiento en longitud, en detrimento del crecimiento en
profundidad, de modo que cortaremos las raíces que crezcan directamente hacia
arriba o hacia abajo.
- Las ramas serán un reflejo del crecimiento de las raíces, y por esto debemos
desenmarañarlas evitando cruces entre ellas y cortando también las que crezcan
hacia el interior, hacia el tronco.
Debemos tener en cuenta cuáles van a ser las dimensiones del tiesto en que
nuestro Bonsai quedará plantado definitivamente en un futuro, a tiesto más
pequeño, será necesario acortar más las raíces gruesas y viceversa.
Una sencilla forma de evitar una poda drástica de raíces es seleccionar
cuidadosamente el material virgen con el que trabajamos. Aunque en un ejemplar
recuperado poco podemos influir en la manera en que crecen sus raíces, cuando
acudimos a algún vivero para adquirir una planta para Bonsai, debemos rechazar
las que estén plantadas en un suelo muy arcilloso, sobre todo si la planta que
elegimos está creciendo en una maceta. Esos árboles, al crecer en un terreno muy
duro, se ven obligados a emitir raíces muy gruesas y, a menudo, enrolladas
alrededor de la maceta, encontrándose las raicillas finas tan solo en el fondo del
contenedor. Por el contrario, aquellos árboles que están plantados en una maceta
con sustrato esponjoso, poseen abundantes raíces finas en todo el cepellón, con lo
que el éxito del trasplante en una maceta de Bonsai está casi asegurado.
Puesto que vamos a efectuar una profunda remodelación y selección en las raíces
del árbol, es necesario que las veamos, y por ello trabajaremos a raíz desnuda.
Esta tarea sólo se debe evitar en coníferas, pues estas especies no soportan un
lavado total de tierra.
Para ello, tras sacar el árbol de la maceta original, desharemos la parte más
exterior del cepellón, con ayuda de un garfio o unos palillos de bambú.
Seguidamente, con agua a presión, limpiaremos el cepellón de raíces de toda la
tierra original. En el caso de que la planta creciera en un suelo arcilloso y compacto,
el procedimiento cambia un poco, lo sumergiremos (sacado ya de la maceta) en un
cubo o balde con agua durante dos o tres horas, pasado este tiempo, con agua a
presión, eliminaremos la tierra. De no hacerlo así, arrancaríamos muchas raicillas
junto con la tierra.
Tipos de Trasplantes
Trasplante de creación:
· Lo efectuamos con un árbol que llega hasta nosotros por primera vez y se
efectúa tan sólo una vez en la vida de un Bonsai.
Trasplante de establecimiento:
· Es aquel en el que creamos un cepellón de raíces finas suficientes como para
mantener el futuro desarrollo de la copa del Bonsai.
Trasplante de mantenimiento:
· Aquel que efectuamos en un Bonsai para proveerle de nuevas sustancias
nutritivas y suficiente aireación para las raíces.
· Lo efectuamos con un árbol que llega hasta nosotros por primera vez y se
efectúa tan sólo una vez en la vida de un Bonsai.
Trasplante de establecimiento:
· Es aquel en el que creamos un cepellón de raíces finas suficientes como para
mantener el futuro desarrollo de la copa del Bonsai.
Trasplante de mantenimiento:
· Aquel que efectuamos en un Bonsai para proveerle de nuevas sustancias
nutritivas y suficiente aireación para las raíces.
Como hacer un Trasplante
Antes de proceder al trasplante de un bonsai, debemos podar alrededor de un
tercio del pan de raíces, tratando cualquier corte con pasta selladora, se deben
podar todas las raíces excesivamente largas, así cómo las que destaquen por su
grosor , también debemos intentar no desprender la tierra próxima a la base del
tronco, pués ésta nos ayudará a crear un buén sistema radical desde el tronco,
evitaremos que las raíces primarias se crucen entre ellas, si no podemos
arreglarlo o deshacer el nudo , es mejor podar.
El sistema de raíces debería reflejar el sistema de remaje, extendiéndose ambos
de forma similar.
Cubriremos los agujeros de drenaje del tiesto con trozos de malla de plástico
sujeto con alambre de cobre, y pasaremos a través de los mismos agujeros , trozos
más largos de alambre , que posteriormente nos servirán para sujetar el árbol.
Para incrementar el drenaje se extenderá una primera capa fina de gravilla de 5 a
25 mm. dependiendo de la medida del tiesto, cubriremos el resto con el adecuado
sustrato para Bonsai y situaremos el árbol en la posición adecuada según su forma
y el tipo de tiesto.
A continuación añadiremos más tierra y la ayudaremos penetrar por entre las
raíces pinchándola con un palillo de bambú, la mezcla de tierra debe estar más
bién seca, pués así penetrará más facilmente por entre las raíces, sostendremos en éste momento el pan de tierra con los alambres previamente sujetos a los agujeros
de drenaje, cruzándolos sobre éste y atando firmemente , por razones estéticas
cubriremos ahora la superficie de la tierra , con una capa de tierra fina, a la que se
puede añadir musgo seco en polvo que regado convenientemente, empezará a
reverdecer y formar un nuevo musgo al cabo de seis u ocho semanas. Esto formará
una superficie más agradable que la mezcla de tierra de cultivo que tiende a ser
gruesa y áspera. No debemos nunca comprimir la tierra en un árbol recien
trasplatado, pués ésto comprimiría los diminutos espacios de aire existentes en la
tierra, dificultando así la respiración de las raíces, además de entorpecer su
crecimiento. Por otra parte tampoco deben dejarse espacios vacíos que facilitarían
la putrefacción de las raíces.
Los árboles recién trasplatados deben regarse con una regadora con la salida de
agua lo mas fina posible , a fin de que el agua caiga suavemente sobre la tierra del
tiesto y no la arrastre fuera de éste. También se puede regar primero con un
pulverizador, hasta que la superficie de la tierra muestre signos de comenzar a
secarse, entonces regaremos a fondo con la regadora, continuaremos alternando
los dos sistemas de riego durante las próximas 4 semanas , esto evitará un posible
exceso de riego , que tendería a encharcar la tierra, y dificultaría el crecimiento de
las nuevas raíces en ésta etapa.
No empezaremos a abonar un árbol recien trasplantado hasta pasadas seis u ocho
semanas, ya que las nuevas raíces son muy delicadas y podrían ser dañadas por el
abono, en cambio lo que sí es aconsejable es añadir un compuesto de vitamina b1.
Como regla general los árboles jóvenes en sus primeras etapas de desarrollo
necesitan un trasplante anual, en ejemplares adultos el trasplante normalmente se
hace cada 2 ó 3 años.
La mejor época para el trasplante y dependiendo de la especie es la siguiente:
Acer- de Febrero a Abril
Rhododendron- de Febrero a Abril
Prunus Mume- de Febrero a Marzo
Malus- de Febrero a Marzo
Pinus- de Marzo a Abril
Wistaria floribunda- de Marzo a Abril
Zelcowa- de Febrero a Abril
Celtis-de Febrero a Abril
Camelia- de Febrero a Abril
Carmona- de Mayo a Agosto
Ficus- de Abril a Agosto
Gardenia -de Febrero a Marzo
Ulmus-de Febrero a Abril
Sageretia- de Marzo a Abril
Serissa- de Abril a Septiembre
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